Poder Naval
Se sugiere registrarse para acceder al foro.
Utilice, para continuar, los botones que se detallan a continuación.

Gracias por su participación.

La fuerte apuesta del Conicet

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La fuerte apuesta del Conicet

Mensaje  Marcelo R.Cimino el Mar 16 Nov 2010, 4:34 pm

La fuerte apuesta del Conicet
Revista Cabal, Argentina Marzo 2010 Año XXVII Nº 157

En los últimos años, el Conicet mejoró mucho la situación de los científicos en el país a fin de evitar el drenaje de materia gris al exterior. Al mismo tiempo, creó un plan de vínculos con profesionales argentinos radicados en otras naciones para que los que quieran volver lo hagan –muchos ya regresaron- y los que por su situación no puedan, pero deseen colaborar con la ciencia nacional, encuentren formas de aportar el saber recogido en los centros de investigación donde trabajan. No pocos de ellos ya han dictado seminarios en el país.



La fuerte apuesta del Conicet

En los últimos años, el Conicet mejoró mucho la situación de los científicos en el país a fin de evitar el drenaje de materia gris al exterior. Al mismo tiempo, creó un plan de vínculos con profesionales argentinos radicados en otras naciones para que los que quieran volver lo hagan –muchos ya regresaron- y los que por su situación no puedan, pero deseen colaborar con la ciencia nacional, encuentren formas de aportar el saber recogido en los centros de investigación donde trabajan. No pocos de ellos ya han dictado seminarios en el país. Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina de 1947, decía en 1961 “que la principal fuerza de una nación moderna está constituida por la calidad y cantidad de los investigadores científicos y de técnicos capaces de que dispone”. Y añadía: “Existe un evidente paralelismo entre el desarrollo científico y el adelanto económico y la fuerza real de las naciones”. Sabía lo que decía: los años en que la ciencia del país sufrió los peores golpes fueron aquellos en que, simultáneamente, se condenaba a su población al atraso y la miseria económica. La década infame del neoliberalismo menemista es una muestra contundente de ello.

En la Argentina, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es el organismo más importante destinado a la formación de esa clase de profesionales a los que refería Houssay, quien fue su primer presidente en 1958, año de su fundación. Es una entidad autárquica que depende de los fondos del presupuesto nacional, pero genera también ingresos a través de algunos servicios que presta. En la actualidad, su planta de recursos humanos está constituida por un poco más de 15.000 agentes, de los cuales 7300 son becarios –con el último concurso llegarán a 8000-; 6200 investigadores y 2500 técnicos. El personal administrativo no alcanza a las 900 personas. Sus prioridades en las áreas de su investigación son fijadas por el Poder Ejecutivo. El presupuesto para Conicet fue en el 2009 de 930 millones de pesos. En el 2010 es de 1.350 millones de pesos. Desde hace un poco más de un lustro a esta parte, el Conicet hizo una fuerte apuesta al incremento de sus planes de fomento de la investigación, la ciencia, la tecnología en general, y la transferencia. Entre los temas prioritarios fijados por el gobierno están la nanotecnología, la biotecnología, el software y el desarrollo económico y social. Precisamente, en esta última área el Conicet desplegó en ese período un proceso sostenido de revalorización de la producción y de los resultados generados en este campo de conocimiento, jerarquizando sus recursos humanos y promoviendo múltiples y variadas líneas de investigación para dar respuesta a las necesidades de la sociedad. El número de investigadores del Conicet creció durante el último decenio un 63 por ciento y la participación de las mujeres pasó de un 42 por ciento a un 48 por ciento. Las ciencias sociales –con sus 1195 investigadores que representan el 20 por ciento de los científicos del Conicet- acompañaron ese cambio y acrecentaron la presencia de las mujeres, que hoy alcanza a un 53 por ciento.



Expansión del área social La historiadora Noemí M. Girbal, vicepresidenta de Asuntos Científicos del Conicet e investigadora superior de ese organismo, explica a Cabal las razones de ese desarrollo: “En la actual sociedad de la información, las ciencias sociales y las humanidades no pueden ni deben dedicarse unilateralmente a la producción teórica del saber. La compleja situación nacional e internacional las colocan, igual que a todas las demás, frente al compromiso de producir y transferir sus conocimientos específicos, pero también obliga a los sectores dirigentes y constructores de políticas públicas para el mediano y largo plazo a utilizar esos resultados como insumos para lograr una mayor equidad en la sociedad, una más amplia y plural distribución del ingreso y una más eficiente acción social, que comprende las diferencias de género pero no las trasciende.” En el Conicet, las áreas de conocimiento sobre las que se trabaja son: Ciencias Biológicas y de la Salud; Ciencias Exactas y Naturales; Ciencias Sociales y Humanidades y Ciencias Agrarias, Ingeniería y de Materiales, a las cuales se suma la de tecnología. Girbal, quien dejará su función en los próximos meses por término de su mandato, es la primera mujer que ocupó el directorio del organismo por elección libre a partir de 2001. Con ella es también la primera ocasión en que las ciencias humanas ocupan la vicepresidencia de Conicet. “En 2001, los científicos, investigadores y becarios de Ciencias Sociales y Humanidades del Conicet éramos el 17 por ciento de su plantel y ahora somos el 32 por ciento. Es un logro de todos en favor de un país que necesita mejorar mucho la distribución del ingreso, la equidad e inclusión social. Y me parece acertado que apuntemos el conocimiento hacia ese lugar.



La gente ha asociado generalmente las Ciencias Sociales con la Cultura, pero somos una ciencia como tantas otras y podemos aportar sustancialmente al conocimiento y a la solución de los problemas de institucionalidad, de violencia urbana, de pobreza, concentración del ingreso, gobernabilidad y muchos otros.” ¿Los científicos se repatrian? Durante muchos años, una de las principales preocupaciones del país fue la constante fuga de científicos al exterior. ¿Sigue ocurriendo lo mismo? “Nuestros científicos hoy no se van –dice Girbal-. Y eso por distintas razones. En primer lugar porque mejoraron los salarios. La ciencia argentina está mejor valorada y los sueldos, si bien no son tan altos como quisiéramos, han sido mejor posicionados. También hay que decir que en estos últimos dos años los procesos críticos internacionales contribuyeron a que la gente no se fuera. Ya no es tan atractivo irse a España o los Estados Unidos, porque existe una gran desocupación. Por otra parte, un científico entre los 40 o 50 años que se radica en el exterior y tiene que enviar a sus hijos a la universidad enfrenta problemas. Las universidades en el extranjero son pagas y muy caras. No le digo en Estados Unidos, que es un destino al que partieron muchos científicos. Hoy, por ejemplo el becario que menos gana en la Argentina está en los 3200 pesos. Si se compara esta situación con la de cinco, seis o siete años atrás la diferencia es considerable. Nuestra mayor deuda pendiente sigue siendo la infraestructura. Tenemos más gente incorporada, el Conicet creció en cantidad de recursos humanos, pero los laboratorios, la infraestructura no creció de la misma manera. Eso hay que decirlo porque es así.” La mencionada recuperación ha determinado en los últimos años que muchos científicos volvieran al país. Pero, como afirma la ingeniera agrónoma Agueda Menvielle, Directora Nacional de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, la repatriación es sólo un aspecto de este fenómeno relacionado con el mejoramiento en la situación y las relaciones con los científicos argentinos, tanto los que están aquí como en el exterior.



Existe desde 2003, un programa llamado Raíces- Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior que, además de intentar seducir a muchos científicos que están en otro país y quieren volver, tiene estrategias de vinculación y trabajo con otros argentinos que no desean regresar pero sí tener relaciones de colaboración. Son en general, connacionales muy bien formados, que se han preparado en el exterior y ocupan cargos claves en los sistemas de ciencia y tecnología de otras naciones. Este programa fue ratificado por ley en 2008, por lo que se ha convertido en una política de Estado y se aplica con independencia de quien esté en el gobierno. “Se trata de una política de sumo interés para el buen aprovechamiento de los recursos humanos que están en el exterior”, agrega Menvielle. En estos casos la palabra que se privilegia es vinculación y una de las acciones más eficaces de esa estrategia es el denominado “subprograma César Milstein”, que financia la movilidad de un científico del exterior hacia la Argentina por un periodo de uno a cuatro meses, para que de cursos de posgrado, conferencias sobre el estado de su disciplina ante colegas en el país, forme recursos humanos y supervise tesis. “Los científicos argentinos son de muy buena calidad y además tienen mucha capacidad creativa -describe Menvielle-. De manera que en los grupos destacados siempre hay un argentino y ocupa un lugar relevante. Pensar en traerlo no tiene sentido, porque no se le puede ofrecer el nivel de investigación del lugar donde está. Un ejemplo es el argentino que hizo el desarrollo del software del amartizaje, de ese bichito que va por Marte y recoge todas las muestras. Si retornara al país, ¿dónde trabajaría? En cambio, sí es posible e importante que esa persona venga a la Argentina y le diga a todos los otros físicos para dónde va la ciencia. Es decir, que más allá de hacer una transferencia, un intercambio o un convenio de capacitación, que les marque o enseñe para dónde va la ciencia en el nivel mas alto.”



También el programa arma una convocatoria anual de redes con argentinos en el exterior, que están trabajando on line sobre determinados temas virtuales y las financia. Se llega a pagar por proyectos enteros que involucren a un argentino en el exterior hasta cien mil dólares. Así se fomenta, financia y da participación a científicos nacionales en una investigación del más alto nivel porque está incluido este investigador destacado. Otro rubro son los proyectos para empresas pymes, especialmente las de base tecnológica y pueden involucrar a un argentino en el extranjero. Y se han firmado convenios con distintas empresas en el país para proveer los científicos que necesitan. En Intel de Córdoba, por ejemplo, se trajo a diez argentinos del exterior. Del total de 100 empleados que tienen, 10 son repatriados. Los estudios serios hablan de entre 6 y 7 mil científicos argentinos viviendo en el exterior, de los cuales han vuelto 714, el diez por ciento. La base de registros que se maneja en la dirección que dirige Menvielle llega hasta el momento a los 4.500. “Los científicos argentinos son bastante gregarios, pero allí donde estén suelen formar asociaciones. Se enteran, opinan y participan de motu propio. Incluso, antes de que se formara el programa Raíces ya generaban grupos de cooperación bilateral. Son muy activos y, en general, tienen un compromiso muy fuerte con lo que el país les dio en su formación, y saben que están triunfando gracias al background que traían de la Argentina, procedente de una educación gratuita. Viven en países donde la educación tiene un alto costo y ayudan y participan para que Argentina crezca. Las razones para irse que tuvieron los investigadores, a través de nuestra historia, son múltiples. No solo políticas y económicas. En los setenta, en el país no había formación al más alto nivel. Para formarse había que irse al exterior. Una vez allá, el científico era seducido y se quedaba. Por eso, una cosa es lograr que esos científicos vuelvan y otra es evitar que se vayan los que están acá. Hoy, el Conicet, máximo contratante científico de la Argentina, aumentó sus sueldos, el presupuesto para ciencia se incrementó muchísimo, las posibilidades de financiamiento de proyectos se expandió. Esas fueron las políticas que se han llevado a cabo. ¿Para qué se va a ir el científico si tiene posibilidades aquí?”, redondea Menvielle.

Algunas cifras

● Entre los repatriados se aprecia una mayoría de hombres (59%) sobre mujeres (41%).
● Científicos y tecnólogos argentinos en el exterior distribuidos por país. EEUU 30%, Brasil 21%, Francia, 8%, España, 6%, Alemania 5%. La distribución de los investigadores y tecnólogos repatriados desde los distintos continentes demuestra que la mayoría proviene de América (53%) y Europa (44%).
● Si se analiza la distribución de investigadores y tecnólogos por áreas de conocimiento la distribución es la siguiente: Ciencias de la Salud y Biológicas (37%); Ciencias Exactas y Naturales (33%); Ciencias Sociales y Humanidades y las Ciencias Agrarias, Ingenierías y Materiales se reparten casi de manera similar el tercio restante. Por su parte, un 3% se ubica en el área de Tecnología, que incluye al resto de las Ingenierías.

Pasteur decía hace un siglo que las ciencias introducen en el cuerpo de una sociedad el espíritu de discernimiento que somete todo a un razonamiento severo, condena la ignorancia y destruye los prejuicios y los errores. Mucho de ese espíritu necesita hoy la sociedad argentina.■


La nota tiene unos meses pero me pareció interesante

Saludos

Marcelo R.Cimino
Suboficial Segundo
Suboficial Segundo

Cantidad de envíos : 180
Edad : 51
Localización : Lomas de Zamora Pcia Bs.As
Fecha de inscripción : 08/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.